Sergio Parvas

Sergio PARVAS


Rawson, Argentina.


 

 

Un fisgón en la trastienda

 

Cuando cierro mis ojos

tu vuelo se acerca y me convida

 

ya sabe lo que soy

o lo que queda de mí

después de tanta fiesta

                                ensangrentada

 

de tanto pasillo silencioso

sólo roto por el berrido

tribal de mis dolores

 

igual

tu vuelo me conduce

a otra forma de batalla

                      más cerca de la espuma

de mis  golpes vírgenes de rostros

 

sobre un paraíso que detenga el tiempo

en un solo acto y filtre el aire

o la luz

      o la imagen de ese

       fisgón en la trastienda

 

Pero ya no importa

ha comenzado a relajar

el huracán de mis temores

 

tu vuelo me contiene

                me abriga...

 

Ustedes podrán hallarme lejos

donde el hierro no alcance

 

 

 

 

La  Siringa del Afilador

 

Enhiesto el sol

recuerda al héroe de Lepanto

 

aquél que encuentra su piel

bajo las torres del encierro

 

pero también alumbra

los labios de estos suelos

y su increíble poema de distancias

 

su gesta olvidada...

 

sus voces huecas

su dolor sobre la calle

 

El grito de la siringa que denuncia

el afilador boca en mano trashumante

 

Las  razones de un arte

para que tu carne pierda el desamparo

de aquellos años de sed

 

A veces

un tajo a tiempo

nos descubre otra realidad

 

 

 

Como tacto de mujer

 

 

Aquí donde todo fue barrido

dónde el viento entregó con furia

su cansancio

 

donde la esquina de los héroes

fue lavada con vinagre / con acero

y con grandes cantidades de silencio

 

yo vengo a encontrar la primavera

a soñar con el jugo de tus venas

 

entre bombas/ entre humo/ entre escombros

 

con los ojos enrojecidos

de tanto lamer grietas de mi mundo

 

yo quiero esconderme entre

                                      tus piernas

 

dejar mi lugar en la vanguardia

y saciar mi piel en tu desierto